
La figura de San Cono fue traída de Teggiano por una colonia de inmigrantes italianos que se radico en el departamento de Florida. Su culto en el país lleva mas de 100 años y el 3 de junio de cada año arrastra mas de 10 mil personas al centro de Uruguay y problematiza la Quiniela.
La Fiesta se prepara con un novenario del que participa un nutrido grupo de fieles. Una Comisión descendiente de los primeros inmigrantes italianos cuida celosamente la Imagen y la Capilla.
El Templo ha sido remodelado, adornado con pinturas que representan los milagros del Santo. Hay que destacar los innumerables testimonios de gratitud: escritos, cuadros, motonetas, bicicletas, guitarras, trajes de novias etc. guardados en amplias vitrinas.
La popularidad de este santo es debida a que es considerado como el patrono de los “quinieleros” e invocado para tener suerte en todos los juegos de azar y en forma más general para conseguir dinero.



